Los sueños y su importancia

Los sueños y su Importancia

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Los sueños y su importancia. Todo el mundo sueña, aunque no sea a diario, o a diario no se acuerde de lo que soñó. Hay diferentes sueños:

Sueños premonitorios.– Son aquellos que se repiten un mínimo de 3 veces, aunque no sea exactamente el mismo sueño, si distintas partes del mismo sueño.

Sueños buenos.- Son sueños en los que nos sentimos bien.

Sueños malos o pesadillas.- Son sueños en que sentimos, miedo, ira, envidia, celos… somos perseguidos o perseguidores, caemos sin llegar a un final, etc.

Todos los sueños sean de la categoría que sean, siempre hay que interpretarlos y no siempre al pie de la letra. Si queremos interpretar nuestros sueños, y no somos expertos en ello, os daré unas pautas fáciles.

Cuando al despertaros recordeis un sueño que habeis tenido, debeis coger boli y papel, y apuntar todo lo que recordeis, centrandoos lo primero en como os sentiais, en los colores de todo, en la trama del sueño…

Pero ¿ porque de darle tanta importancia a los sueños?

Historia

Los sueños tienen importancia desde los inicios de la civilización, el sueño era considerado como algo misterioso, pero no por ello se ignoraba los sueños sino que los hombres primitivos lo consideraban como una visión del mundo sobrenatural, y como tal, solían tenerlo muy en cuenta.

En Mesopotamia a partir del cuarto milenio antes de nuestra era, vivía la civilización de los sumerios, ellos serian los primeros en encontrar una verdadera metodología en el estudio de los sueños. El pueblo sumerio creía en el origen divino de los sueños y existía una casta sacerdotal que se dedicaba a la interpretación de los sueños. Se consideraban los sueños como un arma eficaz a la hora de tomar determinadas decisiones, y llegaron a desarrollar técnicas para inducir el sueño.

Esta trascendencia adjudicada a lo onírico, supondría un florecimiento inigualable, por aquella época, de las artes de la magia, la adivinación y la interpretación, en civilizaciones deudoras de la anterior, como fueron la Acadia, la Asiria, y la Babilonia. Prueba de ello es el famoso poema del Gilgames, que data del 4.000 a.c., donde ya se hace referencia a esa practica y a los Shabru, monjes especializados en la interpretación de los sueños.

Pero serian los Egipcios quienes nos dejarían mas pruebas de esta actividad y la trascendental importancia que entre ellos tenia. Ademas de los famosos pasajes de la Biblia sobre la interpretación que hizo Jose de los sueños del faraón, en las «Enseñanzas de Merikare» fechadas hacia el 2100 a.c., se atribuye a los sueños la naturaleza de avisos que los dioses envían para conocer los remedios a ciertas enfermedades; remedios desconocidos que, en su bondad, los dioses revelaban a los hombres que les eran devotos.

Una de las joyas que se conservan sobre el método de interpretación de los egipcios es el papiro Chester Beatty III que, aunque data de 1350 a.c., todos los estudiosos coinciden en que se trata de una recopilación de textos mas antiguos. En el aparece una larga lista de sueños (108) con su correspondiente interpretación; pero, hay que aclarar que se trata de un método muy mecánico, es decir, a cada imagen le corresponde un significado escueto, sin que se especifiquen las variaciones lógicas según cada caso y asociación. De todas formas, pudieran tratarse, simplemente, como en las cartas del Tarot, de unos conceptos guía que el luego el especialista interpretaba a su antojo.

El auge de esta practica en Egipto traspaso sus fronteras u eran muchos los ciudadanos de otras naciones que acudían a los famosos templos de Isis y Serapis para someterse a los vaticinios de sus sacerdotes.

Los griegos, como en tantas otras cosas, se adelantarían en la observación de una relación directa entre el estado psíquico y la apariencia de los sueños. Esta primaria división, que hace referencia a una supuesta bondad o maldad transmitida por los propios sueños, aparece reflejada en la obra de Hipocrates quien, ademas, establece una interrelación con el ámbito del cuerpo, en forma de salud o enfermedad.

Platon, avanzara aun mas, llamando la atención sobre lo significativo de esas imágenes oníricas y como en el ámbito del sueño, se manifiestan deseos que normalmente se encuentran reprimidos o no son detectados, ni siquiera, por la persona que los padece:

«Cuando duerme la parte del alma razonable, tranquila y buena rectora de los demás y salta lo feroz y salvaje de ella, ahíto de manjares o de vino y, expulsando al sueño, trata de abrirse camino y saciar sus propios instintos. Bien sabes que en tal estado se atreve a todo, como liberado y desatado de toda vergüenza y sensatez, y no se retrae en su imaginación de cohabitar con su propia madre o con cualquier ser humano, divino o bestial, de mancharse de sangre de quien sea o de comer sin reparo el alimento que sea, en una palabra, no hay disparate ni ignominia que deje atrás».

Como ellos, otros autores clásicos como Lucrecio, Sinesio, Artemidoro o Maimonides, dedicarían largos y profundos estudios a investigar este gran enigma que se esconde en los sueños. Una larga lista que incluye a muchas mentes mas preclaras de la historia, como Ciceron, San Agustin, Sto. Tomas, Descartes, Kant, Hobbes, Schopenhauer o Nietzche, que reflexionaron abundantemente sobre los fenómenos oníricos, pero que tendría que esperar a la aparición de Sigmund Freud, quien aporto el rigor de un método científico (todo lo discutible que se quiera) en el análisis de los sueños, considerándolos como parte fundamental de su sistema psicoanalítico.

Las teorías de Freud levantaron un gran escándalo en la Viena de su tiempo. Hasta entonces, la medicina clásica consideraba que el origen de los sueños estaba en las consecuencias de un malestar físico o en un desarreglo mental. Cualquier intención de establecer una lógica era considerada como producto de la superstición o de la pura charlatanería. Sin embargo, Freud consiguió ordenar los sueños en unas categorías simbólicas, que servían para descubrir todas aquellas emociones y pasiones reprimidas en la mente de los hombre y que afloran mientras el hombre duerme. Este instrumento para interpretar sueños, es decir, la expresión onírica del inconsciente humano, seria la base del Psicoanálisis, que mas tarde desarrollarían otros eminentes científicos como Jung, Adler, Karen, Horney y Newman.

Extraído del libro de la gran tabla de todos los Sueños y La Bruja

 

 

 

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